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Marruecos, nuevo líder de la industrialización en África: ¿está formando el talento y las competencias que necesitan sus industrias?

Marruecos encabeza ahora el índice de industrialización del Banco Africano de Desarrollo. La prueba más difícil es formar a los ingenieros, directivos y técnicos que necesitan sus fábricas.

Marruecos, nuevo líder de la industrialización en África: ¿está formando el talento y las competencias que necesitan sus industrias?

© S. Dahani (AI illustration)

En resumen

Ideal paraResponsables de RR. HH., directivos, inversores y cualquier persona que siga la cuestión de las competencias industriales en África.
Por qué importaLas fábricas pueden construirse rápidamente; formar a los ingenieros, directivos y técnicos que las operan y las mejoran lleva mucho más tiempo.
Atención aLa clasificación mide el desarrollo industrial, no todas las formas de poder industrial, y África sigue generando menos del 2 % de la producción manufacturera mundial.

Durante años, Sudáfrica fue considerada de forma generalizada la referencia industrial de África. Su base manufacturera, su industria minera, sus infraestructuras y sus grandes empresas le otorgaban una ventaja que parecía difícil de disputar.

Pero el mapa industrial de África está cambiando.

En el Índice de Industrialización de África 2025 del Banco Africano de Desarrollo, Marruecos pasó al primer puesto y superó a Sudáfrica, que ocupaba la primera posición desde 2010.

Este logro plantea una pregunta que puede resultar aún más importante que la propia clasificación:

¿Puede Marruecos formar suficientes ingenieros, directivos, técnicos y profesionales altamente cualificados para sostener la economía industrial que está construyendo?

La respuesta importa porque las fábricas pueden construirse con relativa rapidez. Desarrollar el capital humano lleva mucho más tiempo.

Marruecos supera a Sudáfrica, pero ¿qué significa realmente ser «el número uno»?

La distinción exige cierta precisión.

Sería inexacto afirmar que Marruecos ha superado a Sudáfrica en todos los indicadores posibles de poder industrial.

Lo que estableció el Banco Africano de Desarrollo es más concreto y, aun así, significativo.

Su Índice de Industrialización de África 2025 evalúa el desarrollo industrial de 54 países africanos durante el período 2010–2024.

Marruecos alcanzó el primer puesto con una puntuación de 0,8415 y superó a Sudáfrica por primera vez en la historia del índice.

Según el Banco, el ascenso de Marruecos refleja una modernización industrial sostenida, la diversificación de las exportaciones y una política industrial activa, mientras que Sudáfrica ha sufrido un deterioro gradual en varios indicadores.

No se trata simplemente de un cambio simbólico en una clasificación. Refleja una transformación de más largo recorrido de la economía marroquí.

De la producción de bajo coste a los ecosistemas industriales

La estrategia industrial de Marruecos ha ido más allá, de forma gradual, de la atracción de fábricas extranjeras aisladas.

El país ha intentado crear ecosistemas completos en torno a grandes industrias.

La fabricación de automóviles es quizá el ejemplo más claro.

Las operaciones de Renault en Marruecos demuestran la escala alcanzada. Según Renault Group, Marruecos fue en 2025 su segunda plataforma industrial del mundo por volumen de producción, con aproximadamente 394.000 vehículos fabricados.

El grupo también indica que el 82 % de la producción de sus plantas de Tánger y Casablanca se exporta a 63 destinos.

Las implicaciones van mucho más allá de la propia Renault.

Una planta de automóviles necesita proveedores de componentes, especialistas en logística, ingenieros de mantenimiento, profesionales de control de calidad, expertos en automatización, sistemas de software, responsables de compras y miles de trabajadores cualificados.

Por tanto, un ecosistema industrial genera sus propias necesidades formativas.

El automóvil es solo una parte de la historia

Las ambiciones industriales de Marruecos abarcan ya varios sectores.

A la fabricación de automóviles se han sumado la aeronáutica, la electrónica, las energías renovables, la logística y otras actividades avanzadas.

Esta diversificación cambia la ecuación de las competencias.

Un país que compite principalmente por sus costes laborales necesita trabajadores.

Un país que compite con una fabricación sofisticada necesita algo más difícil de producir:

ingenieros, mandos intermedios, técnicos especializados, jefes de proyecto y profesionales capaces de operar sistemas industriales cada vez más automatizados.

Y es aquí donde el éxito industrial de Marruecos se enfrenta a una de sus pruebas más importantes.

¿Puede la educación seguir el ritmo de las fábricas?

Marruecos parece haber entendido el problema.

Su respuesta ha consistido cada vez más en acercar la formación profesional a las necesidades de la industria.

La Oficina de Formación Profesional y Promoción del Empleo (OFPPT) anunció una capacidad total de más de 418.000 plazas de formación para el curso 2025–2026.

Su red incluía 510 centros en funcionamiento, mientras se inauguraban progresivamente nuevas Ciudades de los Oficios y las Competencias en todo el país.

Este modelo es significativo porque intenta alejarse de una definición puramente académica de la educación.

El objetivo es, cada vez más, preguntarse:

¿Qué competencias necesita realmente la economía, en qué región y para qué industria?

Una escuela construida en torno a la fábrica

Quizá el ejemplo más revelador proceda de la industria del automóvil.

Marruecos creó institutos especializados de formación en los oficios de la industria del automóvil, conocidos como IFMIA.

El Ministerio de Industria describe la formación de los recursos humanos como un componente estratégico de la política industrial de Marruecos y vincula explícitamente la disponibilidad y la calidad de las competencias con el atractivo, la productividad y la competitividad del país.

El sistema incluye centros de formación especializados que dan servicio a grandes polos del automóvil como Casablanca, Kenitra y Tánger.

Esto da lugar a un modelo interesante.

En lugar de que universidades y centros de formación produzcan titulados de forma independiente con la esperanza de que las empresas los contraten más adelante, la formación puede diseñarse cada vez más en torno a necesidades industriales identificables.

Dicho de otro modo:

la fábrica ayuda a definir la escuela.

Renault, un caso práctico concreto

La experiencia de Renault muestra hasta dónde puede llegar esta relación.

Renault Group afirma que el instituto IFMIA que gestiona en Tánger desde 2011 ha impartido aproximadamente 3,2 millones de horas de formación en competencias industriales, incluidas la automatización, la robótica y la electrificación.

El instituto no da servicio exclusivamente a Renault.

Parte de su actividad apoya a proveedores, socios industriales y programas de empleabilidad juvenil dentro del ecosistema automovilístico en su conjunto.

Esto es importante porque un polo industrial no puede depender indefinidamente de la importación de conocimientos especializados.

La inversión extranjera genera mucho más valor a largo plazo cuando el conocimiento y la competencia técnica se arraigan localmente.

Por tanto, la pregunta estratégica no es simplemente:

«¿Cuántas empresas extranjeras ha atraído Marruecos?»

Es:

«¿Cuánto conocimiento especializado queda en Marruecos después de la llegada de esas empresas?»

El surgimiento de una alianza entre industria y educación

Este puede ser uno de los aspectos más interesantes del modelo marroquí.

Los sistemas educativos tradicionales suelen funcionar con un ciclo relativamente lento: se diseñan los programas, los estudiantes estudian durante varios años y, después, los titulados se incorporan a un mercado laboral que puede haber cambiado ya.

La Industria 4.0 funciona a otra velocidad.

La robótica, la inteligencia artificial, los gemelos digitales, la electrónica avanzada, las tecnologías de baterías, el análisis de datos y la logística automatizada pueden transformar los requisitos profesionales en pocos años.

En consecuencia, Marruecos no puede limitarse a formar a más personas.

Debe actualizar continuamente aquello para lo que se las forma.

La contratación reciente en el sector industrial marroquí ilustra esta demanda. Los puestos ofertados por fabricantes como Stellantis en Kenitra incluyen responsabilidades relacionadas con sistemas industriales, coaching de equipos, formación interna, seguimiento del rendimiento y mejora continua.

Por tanto, el directivo industrial moderno ya no se limita a supervisar la producción.

Cada vez más, trabaja en la intersección entre la tecnología, las personas, los datos y el aprendizaje continuo.

El verdadero reto de Marruecos: subir en la escala de competencias

La primera etapa de la industrialización consiste en atraer producción.

La segunda, en desarrollar proveedores locales.

La tercera, y más difícil, consiste en aumentar la proporción de conocimiento, ingeniería, diseño, gestión e innovación generados en el propio país.

Esa progresión determina si un país sigue siendo principalmente un lugar de fabricación o se convierte en un auténtico centro industrial y tecnológico.

Marruecos ya ha demostrado que puede atraer a grandes fabricantes internacionales.

Su próximo reto es aumentar el número de profesionales marroquíes capaces no solo de operar sistemas industriales, sino también de diseñarlos, gestionarlos y mejorarlos.

Esto implica reforzar varias categorías de conocimiento especializado:

  • Ingeniería y gestión industrial
  • Automatización, robótica e inteligencia artificial
  • Electrónica y sistemas embebidos
  • Ingeniería energética y medioambiental
  • Gestión de la cadena de suministro y la logística
  • Gestión de la calidad
  • Investigación y desarrollo
  • Datos y ciberseguridad industrial
  • Liderazgo capaz de dirigir organizaciones multiculturales y tecnológicamente sofisticadas

La cuestión del talento sénior

La formación profesional es esencial, pero representa solo una parte de la ecuación.

Si Marruecos quiere seguir ascendiendo en las cadenas de valor mundiales, también necesita profesionales sénior capaces de asumir puestos tradicionalmente concentrados en las sedes centrales de las multinacionales: directores de ingeniería, responsables de I+D, estrategas de la cadena de suministro, especialistas en datos industriales, jefes de proyecto sénior y líderes tecnológicos.

Esto exige una cooperación más estrecha entre universidades, escuelas de ingeniería, institutos de formación profesional y empresas.

También significa que el éxito no debería medirse exclusivamente por el número de titulados.

Un indicador más significativo es si los titulados poseen las competencias que las empresas realmente requieren.

Las empresas extranjeras pueden convertirse en escuelas

Hay otra dimensión que merece atención.

Una empresa multinacional que se implanta en Marruecos no aporta solo capital y maquinaria.

También puede aportar estándares de fabricación, sistemas de gestión, métodos de ingeniería, procedimientos de calidad y conocimientos internacionales sobre la cadena de suministro.

Cuando ingenieros y directivos marroquíes adquieren esos métodos y después los transmiten a otras empresas, crean negocios o forman a profesionales más jóvenes, la inversión extranjera produce una segunda forma de capital:

el capital de conocimiento.

A la larga, este puede resultar más valioso que la propia fábrica.

La implicación de Renault en el IFMIA ilustra cómo un inversor industrial puede participar directamente en el desarrollo del ecosistema de competencias que lo rodea.

El reto es reproducir y profundizar este modelo en otros sectores estratégicos.

Una historia de éxito, pero aún inacabada

La nueva posición de Marruecos en lo más alto del índice de industrialización del Banco Africano de Desarrollo es significativa.

Pero debe interpretarse como un hito, no como una meta final.

África en su conjunto sigue representando menos del 2 % de la producción manufacturera mundial y solo alrededor del 1,4 % de las exportaciones mundiales de manufacturas, según el Banco Africano de Desarrollo.

Por tanto, Marruecos no compite únicamente con Sudáfrica, Egipto u otras economías africanas.

Sus industrias compiten por la inversión, la tecnología y el talento con plataformas manufactureras de Europa del Este, Asia, América Latina y el Mediterráneo.

En consecuencia, la referencia debe pasar a ser mundial.

La fábrica del futuro requiere la escuela del futuro

Marruecos ha dedicado años a construir puertos, autopistas, zonas industriales, plantas de automóviles, clústeres aeronáuticos e infraestructuras de energías renovables.

La próxima infraestructura puede ser menos visible.

Es el capital humano.

El incipiente ecosistema formativo del país —desde la OFPPT y las Ciudades de los Oficios y las Competencias hasta institutos sectoriales especializados como el IFMIA— indica que Marruecos intenta conectar la educación de forma más directa con la transformación económica.

Pero el liderazgo industrial dependerá, en última instancia, de que este sistema sea capaz de evolucionar tan rápido como la propia tecnología.

La cuestión decisiva ya no es simplemente si Marruecos puede atraer las fábricas del mañana.

Es si puede formar a los ingenieros, directivos, investigadores y líderes técnicos capaces de dirigirlas, mejorarlas y, con el tiempo, diseñarlas.

Si lo consigue, el ascenso de Marruecos en las clasificaciones industriales de África puede representar algo más grande que un logro económico.

Podría marcar la transición de un país que atrae a la industria mundial a uno que genera cada vez más las competencias, el conocimiento y el liderazgo de los que depende la industria mundial.

Fuentes

  • Grupo del Banco Africano de Desarrollo — Índice de Industrialización de África 2025, publicado en mayo de 2026 (Marruecos ocupa el primer puesto entre 54 economías africanas, por delante de Sudáfrica)
  • Grupo del Banco Africano de Desarrollo — Marruecos, nombrado líder de la industrialización en África en el nuevo índice del Banco Africano de Desarrollo, 25 de mayo de 2026
  • Ministerio de Industria y Comercio de Marruecos — Industria del automóvil y formación (institutos IFMIA)
  • OFPPT — Programa de formación profesional 2025–2026 (red de formación, capacidad y Ciudades de los Oficios y las Competencias)
  • Renault Group — Fábrica de Tánger: el polo industrial y logístico donde todo confluye, 2026
  • OFPPT — Formación en alternancia TADAROJ 2026–2027
  • Stellantis Careers — Industrial System Pilot, Kenitra, 2026 (ejemplo de los requisitos actuales de competencias industriales)

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